PODRÍA SER PEOR

Hace días que no cuelgo nada, espero que me perdonéis. He estado de vacaciones mentales… por no decir que me comía la pereza. ¿Qué si no me da vergüenza? Pues sí, me da mucha vergüenza, pero aquí estoy de nuevo. Como decía Schwarzenegger; «he vuelto».
Hoy traigo un relato de esos que no suelo escribir. No hay vísceras ni muertos ni asesinos vengativos. Sólo bondad y lecciones vitales. Qué queréis que os diga, no va a ser todo chungo.

Los niños lo ven todo muy grande: los treintañeros les parecen ancianos, una astilla en un dedo es como una estaca en el corazón y media hora de castigo después de clase es para ellos como media vida. Pero a veces, después de ver que algunas personas tienen problemas reales, aprenden una lección. Y no les viene mal agachar las orejas y admitir que se han equivocado. ¿Verdad?
Espero que os guste.

Podría ser peor

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