Era callejero por derecho propio. Su filosofía de la libertad. Fue ganar la suya sin atar a otros. Y sobre los otros no pasar jamás.

El relato de hoy está inspirado en hechos reales, pero con un girito final ficticio bastante turbio. En mi entrada de Coto de caza, os contaba que cuando era niña, uno de mis mejores amigos era el perro del vecino de mis abuelos. Bueno, pues en mi relato de hoy, Morete, que así se llamaba, es el fiel compañero de la protagonista.
Como cuento en la historia, cuando era pequeña pasaba los veranos en el pueblo de mis abuelos y, como todos los niños, cogía mi bici y me iba por ahí sin dar explicaciones a nadie. En mi caso, me iba con Morete a todas partes y nunca se despegaba de mi. Me recogía en la puerta de casa y luego me acompañaba. Aquel perro me marcó muchísimo y nunca lo olvidaré.

Espero que os guste.

Callejero

También os dejo un enlace a Youtube de «Callejero», de Alberto Cortez.

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